Los ayatolás reconocen que es difícil resistirse a la tentación de 'Argo'. La película triunfadora de los Óscar destila el ritmo trepidante y las dosis de suspense imprescindibles para vender la moto al "subconsciente frágil"del 'blanco' medio. Pero, a juicio del régimen islámico, la cinta tiene mucha trampa y mucho cartón: La embajada estadounidense era un nido de espías carentes de toda épica y el pueblo iraní está lejos del aquelarre de coléricos demonios barbudos y mujeres armadas que perfila una producción garladonada también en las categorías de mejor guión adaptado y mejor montaje.
"La trama de toda la película gira en torno a la fuga por la puerta de atrás de seis estadounidenses que no son capturados gracias a la ayuda del embajador de Canadá y de la sirvienta que no se entera del plan ni de quiénes son. ¿Estos son los héroes de Occidente?", resume el cineasta iraní Nader Talebzadeh en un documental que desnuda las "distorsiones históricas" del filme de Ben Affleck. Producida por la corporación pública iraní, el reportaje ha sido emitida recientemente en sus canales internacionales, entre ellos, la emisora en español HispanTV.
Para Teherán, lo único cierto es la toma de la legación diplomática el 4 de noviembre de 1979 por "estudiantes revolucionarios" del ayatolá Ruhola Jomeiniy la huida en mitad del desconcierto de seis estadounidenses. En los hechos previos y posteriores al asalto, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Para demostrar la ficción, la teocracia iraní dedicó a la película una sesión completa del simposio anual sobre Hollywood celebrado a principios de mes en Teherán. Allí denunció lapropaganda "maquiavélica" y "demoniaca" de Estados Unidos y el afán maniqueo de jugar a "los buenos y los malos" al presentar a los estadounidenses como seres "aterrorizados" que una mañana son atacados por unos "fanáticos locos iraníes".
Fiel a ese guión, la nada desdeñable propaganda iraní apunta y dispara a la meca del cine. El ensamblaje de la falsa película de ciencia ficción que sirve a la CIA de tapadera para sacar del país a los fugitivos dibuja un "Oriente Medio vengativo" y un Estados Unidos rehén del "victimismo". El documental de la televisión estatal denuncia el "añejo resentimiento reprimido" de Occidente. Y desgrana supuestas mentiras como el uso de niños para recomponer los documentos triturados a contrarreloj por el personal de la misión diplomática. "Parece que nos encontramos en una guardería", bromea la voz 'en off'. "Esta operación fue realizada por estudiantes revolucionarios", precisa
Sin ánimo de estropear la trama a los espectadores inéditos, la secuencia final tampoco se salva de la crítica feroz. Poco antes de subir al avión, el plan de rescate parece desmoronarse. Los agentes del control dan el alto a los seis estadounidenses que junto al agente de la CIA Tony Méndez acarician el objetivo de poner pies en polvorosa vía Swiss Air. Sin embargo, la explicación en persa de uno de ellos y el regalo de algunas escenas del 'story board' le abren el camino. "Nos muestran a agentes del comité y a Guardianes de la Revolución en el aeropuerto con la misma apariencia cómica con la que se caracterizaba a las fuerzas soviéticas en las películas de James Bond durante la guerra fría", se queja el director de cine Nader Talebzadeh.

Décadas después del caída del muro, Irán asegura ser el nuevo enemigo de América. Y atribuye el Oscar a la mejor película a una recompensa política. Es la tesis que repiten este lunes los medios de comunicación de la república islámica destacando que, en un hecho inusual, fue la primera dama Michelle Obama quien anunció que el galardón recaía en una película plagada de "iranofobia". La agencia local de noticias Mehr (convencida de los méritos del 'Lincoln' de Steven Spielberg) opina que "Hollywood sacrifica el cine artístico y de calidad por las consignas políticas y la distorsión de la realidad". Y la agencia estudiantil iraní pone el grito en el cielo para lamentar que la Academia "trate de elevar una película vulgar al nivel de las mejores obras" del séptimo arte.
"'Argo' no merecía el Óscar. Aparte del tema, su producción no lo merecía para nada", inisite el también cineasta iraní Sirus Alvand en la edición digital del diario local 'Aftab'. La respuesta más contundente se fragua, sin embargo, en el celuloide. El director Ataolá Salmanian ha anunciado queprepara 'El jefe de Estado Mayor', una "superproducción" para relatar tanto el asalto y toma de la Embajada estadounidense durante 444 días como la detención de 66 americanos. Hasta su estreno, la televisión estatal adelanta "lo que no cuenta 'Argo'": "Estados Unidos respaldó, armó y apoyó al gobierno tiránico de Mohammad Reza Pahlevi, el Shá de Irán, dándole asilo en tierras americanas tras la victoria de la Revolución Islámica de Irán". Eso a pesar de que la introducción del filme de Affleck hace ese relato de manera no muy reprochable.
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