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viernes, 17 de enero de 2014
jueves, 17 de octubre de 2013
Venezuela alcanza el riesgo país más elevado del mundo
Las profundas dificultades económicas que atraviesa Venezuela, sumadas al constante enfrentamiento entre el gobierno y la oposición, han derivado en que la nación latinoamericana tenga actualmente el riesgo país más elevado del mundo. De acuerdo con cifras del Indicador de Bonos de Mercados Emergentes (Embi, elaborado por la entidad financiera JP Morgan), publicados ayer por el diario venezolano El Universal, de emitir bonos Venezuela, tendría que cancelar una tasa de interés de 10,12 puntos porcentuales por sobre lo que desembolsa Estados Unidos, país de referencia; Chile, en cambio, pagaría 1,5 puntos porcentuales. El Universal destaca que esta es la primera vez en prácticamente un año que Venezuela supera en el listado a Argentina (que cancelaría 8,85 puntos porcentuales), pese a que el alto precio del petróleo (a más de US$ 100 el barril) les debiera garantizar a los inversionistas que el país tiene ingresos para garantizar el pago de sus bonos.
Las entidades financieras Barclays, Bank of America y JP Morgan, sin embargo, sostienen que el país está lejos de incumplir sus compromisos. Las dos primeras compañías, a su vez, coinciden en que el gobierno no ha acertado al mantener un tipo de cambio oficial artificialmente por debajo de 6,30 bolívares por dólar, consignó El Universal. A principios de semana, el precio de la divisa estadounidense se había disparado en el mercado negro, superando en hasta ocho veces el valor oficial, informó la agencia Efe.
Siempre en el ámbito económico y ante el desabastecimiento de alimentos que afecta al país, el titular del Instituto de Tierras, William Gudiño, anunció ayer que el gobierno quiere aprobar antes de fin de año un impuestos a la “tierra ociosa, subutilizada o en uso no conforme”. FC: Mundo
martes, 13 de agosto de 2013
Video- Laszlo Csatari era el criminal de guerra más buscado del mundo
el húngaro Laszlo Csatari, ha muerto a los 98 años en un hospital de Budapest, según ha declaro a AFP su abogado, Gabor Horvarth.
La muerte ocurrió el sábado, 10 de julio después de una neumonía cuando Laszlo Csatari se encontraba bajo arresto domiciliario en su casa de Budapest en espera del juicio por «crímenes contra la la humanidad», incluyendo la deportación a campos de concentración nazis durante la Segunda Guerra Mundial entre 1941 y 1944, unos 15.700 prisioneros judíos en el gueto de Kosice, Eslovaquia.
En ese momento, Kosice estaba bajo la administración de Hungría, aliada de la Alemania nazi. «Murió la mañana del sábado en el hospital donde recibió tratamiento por enfermedades intestinales y la neumonía», dijo el abogado.
Laszlo Csatari, que celebró su 98 cumpleaños en marzo, fue detenido en Budapest en julio de 2012, mientras encabezaba la lista de criminales de guerra nazis más buscados del mundo del Centro Simon Wiesenthal, en Jerusalén.
Él siempre ha negado los cargos en su contra. Más de un año después de su detención, las barreras legales siguen impidiendo su aparición en el muelle en territorio eslovaco.
Condenado a muerte en ausencia en 1948 en Kosice, entonces Checoslovaquia, Csatari había huido a Canadá, donde se ganó la vida como comerciante de arte. En 1995, las autoridades canadienses han descubierto su verdadera identidad, que luego huyó a Hungría, donde vivía, aparentemente sin ser molestados hasta su detención.
El tribunal de Kosice en abril de 2013 formalmente conmutada su pena de muerte por cadena perpetua -la pena de muerte está abolida en este país- allanando así el camino para la extradición solicitada por Bratislava.
Tribunal eslovaco había fijado fecha para el juicio el próximo 26 de septiembre.F: ABC
domingo, 23 de junio de 2013
Alexandra Lavié Beracasa : "Venezuela era el mejor país del mundo"
Al igual que sus cuatro hermanos, Alexandra Lavié Beracasa nació en Suiza, pero su vida se ha desarrollado entre el país que la vio nacer, la Venezuela de su madre y la Francia de su padre. Su lengua principal es el francés y se apega a ese idioma para no perder sus raíces europeas, además de que considera que es la única forma de comunicación que tiene con su familia paterna.
--¿Qué es lo que más añora de Suiza? --Para mí siempre ha sido muy importante Suiza porque allí vive la otra parte de mi familia por el lado de mi papá.
Trato de estar en contacto, pero con la distancia no es tan fácil. Apartando a mi familia, extraño la comida, que es deliciosa, las montañas, la tranquilidad que brinda ese país donde todo funciona. Añoro la sensación de libertad que se tiene cuando se está allí. También echo en falta el tener acceso a una variedad inmensa de propuestas y actividades culturales. Ahora, Suiza es un país muy tranquilo, pero por demás es aburrido y creo que en ese sentido me gusta muchísimo la vida aquí con el calor humano de los venezolanos.
--¿A qué edad se viene a Venezuela? --Yo me vine muy jovencita, como a los cinco años. Nos vinimos mi mamá y mis cuatro hermanos cuando mis padres se divorciaron. Aunque me establecí en Venezuela la verdad es que mi vida se ha compartido entre ambos países.
Además, mi papá es francés y después del divorcio se regresó a Francia y por eso nosotros siempre estábamos entre los tres países. De hecho, recuerdo que hablaba francés antes que español y aquí tuve que aprender a hablar español y me costó, no entendía a la gente cuando me hablaba porque mi lengua madre es el francés.
--Quería ser médico, ¿por qué no estudió Medicina si le gustaba tanto la carrera? --Porque me casé muy joven, a los 19 años, y esa era una carrera muy larga y en ese momento tenía otras cosas en la cabeza. Sabía que si me aventuraba a estudiar Medicina no iba a poder dedicarme totalmente a mis estudios, como quería, porque ya tenía una vida en pareja establecida. Así que estudié Administración, que era más corta y menos demandante. Pero mi hija mayor sí se decidió a estudiar Medicina y es lo que está haciendo.
Siento que ella, por pertenecer a esta generación, ha tenido más clara su realidad. Decidió estudiar fuera de Venezuela y la apoyamos. Siento que hay una gran diferencia entre la época en la que yo estudié y ésta, los jóvenes de hoy son muy emprendedores. Creo que producto de las dificultades del país y los problemas que estamos viviendo los muchachos son muy despiertos, se preocupan por buscar su futuro, tratan de ser independientes y abrirse camino hasta fuera del país. Antes no pasaba eso, aquí en Venezuela se vivía divinamente bien, no había necesidad de pensar en emigrar, todo lo teníamos aquí. Para mí, Venezuela era el mejor país del mundo hasta hace no mucho, pero ahora la realidad es otra, vivimos pendientes de la inseguridad. Creo que nuestros jóvenes están un poco hartos, hastiados y buscan tener más libertad, sentirse más seguros.
--Trabajó en el área de responsabilidad social empresarial, ¿qué fue lo que más le gustó? --Hice varias especializaciones en esa área, que es otra de mis grandes pasiones. Tuve la oportunidad de trabajar en varias fundaciones, una de ellas es Venezuela Sin Límites, que la tengo en mi corazón. Fueron unos años de muchísimo crecimiento personal y profesional.
Me encanta porque uno concientiza que hay personas que tienen menos privilegios y más problemas, y se trabaja en función de ayudarlos. Es algo muy bonito y fue una experiencia que marcó mi vida.
--¿Cómo llega a Montblanc? --A través de Jurgen Jencquel, dueño de la representación de la marca para Venezuela, quien me ofreció la oportunidad porque yo tenía un perfil que les interesó, sobre todo por los idiomas. Obviamente, fue un cambio para mí, eran retos totalmente distintos a los que venía afrontando. Pasé de la responsabilidad social empresarial al lujo, pero me encantó la oportunidad y tengo más de tres años en la empresa.
--Es una de las organizadoras del concurso Cartas de Amor de Montblanc, ¿lee todas las cartas? --Me encanta el concurso, lo adoro, para mí es muy importante, es mi contacto con la parte de RSE porque de alguna manera Montblanc le da la oportunidad a personas que quieren darse a conocer en el mundo literario. Pero la verdad es que no, realmente no leo todas las cartas. En realidad quien las lee todas es el comité de lectura de la fundación Icrea, que es seleccionado por ellos mismos. Pero sí leo las 40, después las 20 y las últimas 10 finalistas.
--¿Cómo es un día en la vida de Alexandra? --Me levanto bastante temprano, atiendo a mi otro hijo, que es el que vive conmigo, y salgo al trabajo. Paso mucho tiempo en la oficina. Luego llego a la casa, atiendo a mi niño, estoy pendiente de sus tareas y comparto con mi esposo. Para coronar mi noche, leo.
--¿Qué tipo de libros le gusta leer? --De todo tipo. Antes leía mucho en francés, ahora no tanto porque se me hace difícil conseguir buenos libros en ese idioma. He comenzado a descubrir la literatura venezolana y la literatura en español en general, y estoy leyendo diferentes cosas.
--¿Cómo ve a Venezuela? --Yo más bien te diría cómo quisiera ver a Venezuela, porque ahorita la veo y me da mucha tristeza. Es un país que tiene tanto que dar, con una gente tan espectacular, con paisajes naturales hermosos, con recursos. Quisiera tener un país de primer mundo, donde todos tuviésemos las mismas posibilidades, pero para mejorar. Quiero un país en el que los jóvenes tuvieran oportunidades reales. Es lamentable el estancamiento que tenemos, quiero pensar que esto es un ciclo por el cual tenemos que pasar para mejorar.
--¿Se ha planteado volver a Suiza? --No, para nada, no me siento capaz de vivir allá hoy por hoy. Mi corazón es muy latino.
Me quedo en Venezuela y sigo trabajando aquí, no quisiera tener que irme
F: EN.
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--¿Qué es lo que más añora de Suiza? --Para mí siempre ha sido muy importante Suiza porque allí vive la otra parte de mi familia por el lado de mi papá.
Trato de estar en contacto, pero con la distancia no es tan fácil. Apartando a mi familia, extraño la comida, que es deliciosa, las montañas, la tranquilidad que brinda ese país donde todo funciona. Añoro la sensación de libertad que se tiene cuando se está allí. También echo en falta el tener acceso a una variedad inmensa de propuestas y actividades culturales. Ahora, Suiza es un país muy tranquilo, pero por demás es aburrido y creo que en ese sentido me gusta muchísimo la vida aquí con el calor humano de los venezolanos.
--¿A qué edad se viene a Venezuela? --Yo me vine muy jovencita, como a los cinco años. Nos vinimos mi mamá y mis cuatro hermanos cuando mis padres se divorciaron. Aunque me establecí en Venezuela la verdad es que mi vida se ha compartido entre ambos países.
Además, mi papá es francés y después del divorcio se regresó a Francia y por eso nosotros siempre estábamos entre los tres países. De hecho, recuerdo que hablaba francés antes que español y aquí tuve que aprender a hablar español y me costó, no entendía a la gente cuando me hablaba porque mi lengua madre es el francés.
--Quería ser médico, ¿por qué no estudió Medicina si le gustaba tanto la carrera? --Porque me casé muy joven, a los 19 años, y esa era una carrera muy larga y en ese momento tenía otras cosas en la cabeza. Sabía que si me aventuraba a estudiar Medicina no iba a poder dedicarme totalmente a mis estudios, como quería, porque ya tenía una vida en pareja establecida. Así que estudié Administración, que era más corta y menos demandante. Pero mi hija mayor sí se decidió a estudiar Medicina y es lo que está haciendo.
Siento que ella, por pertenecer a esta generación, ha tenido más clara su realidad. Decidió estudiar fuera de Venezuela y la apoyamos. Siento que hay una gran diferencia entre la época en la que yo estudié y ésta, los jóvenes de hoy son muy emprendedores. Creo que producto de las dificultades del país y los problemas que estamos viviendo los muchachos son muy despiertos, se preocupan por buscar su futuro, tratan de ser independientes y abrirse camino hasta fuera del país. Antes no pasaba eso, aquí en Venezuela se vivía divinamente bien, no había necesidad de pensar en emigrar, todo lo teníamos aquí. Para mí, Venezuela era el mejor país del mundo hasta hace no mucho, pero ahora la realidad es otra, vivimos pendientes de la inseguridad. Creo que nuestros jóvenes están un poco hartos, hastiados y buscan tener más libertad, sentirse más seguros.
--Trabajó en el área de responsabilidad social empresarial, ¿qué fue lo que más le gustó? --Hice varias especializaciones en esa área, que es otra de mis grandes pasiones. Tuve la oportunidad de trabajar en varias fundaciones, una de ellas es Venezuela Sin Límites, que la tengo en mi corazón. Fueron unos años de muchísimo crecimiento personal y profesional.
Me encanta porque uno concientiza que hay personas que tienen menos privilegios y más problemas, y se trabaja en función de ayudarlos. Es algo muy bonito y fue una experiencia que marcó mi vida.
--¿Cómo llega a Montblanc? --A través de Jurgen Jencquel, dueño de la representación de la marca para Venezuela, quien me ofreció la oportunidad porque yo tenía un perfil que les interesó, sobre todo por los idiomas. Obviamente, fue un cambio para mí, eran retos totalmente distintos a los que venía afrontando. Pasé de la responsabilidad social empresarial al lujo, pero me encantó la oportunidad y tengo más de tres años en la empresa.
--Es una de las organizadoras del concurso Cartas de Amor de Montblanc, ¿lee todas las cartas? --Me encanta el concurso, lo adoro, para mí es muy importante, es mi contacto con la parte de RSE porque de alguna manera Montblanc le da la oportunidad a personas que quieren darse a conocer en el mundo literario. Pero la verdad es que no, realmente no leo todas las cartas. En realidad quien las lee todas es el comité de lectura de la fundación Icrea, que es seleccionado por ellos mismos. Pero sí leo las 40, después las 20 y las últimas 10 finalistas.
--¿Cómo es un día en la vida de Alexandra? --Me levanto bastante temprano, atiendo a mi otro hijo, que es el que vive conmigo, y salgo al trabajo. Paso mucho tiempo en la oficina. Luego llego a la casa, atiendo a mi niño, estoy pendiente de sus tareas y comparto con mi esposo. Para coronar mi noche, leo.
--¿Qué tipo de libros le gusta leer? --De todo tipo. Antes leía mucho en francés, ahora no tanto porque se me hace difícil conseguir buenos libros en ese idioma. He comenzado a descubrir la literatura venezolana y la literatura en español en general, y estoy leyendo diferentes cosas.
--¿Cómo ve a Venezuela? --Yo más bien te diría cómo quisiera ver a Venezuela, porque ahorita la veo y me da mucha tristeza. Es un país que tiene tanto que dar, con una gente tan espectacular, con paisajes naturales hermosos, con recursos. Quisiera tener un país de primer mundo, donde todos tuviésemos las mismas posibilidades, pero para mejorar. Quiero un país en el que los jóvenes tuvieran oportunidades reales. Es lamentable el estancamiento que tenemos, quiero pensar que esto es un ciclo por el cual tenemos que pasar para mejorar.
--¿Se ha planteado volver a Suiza? --No, para nada, no me siento capaz de vivir allá hoy por hoy. Mi corazón es muy latino.
Me quedo en Venezuela y sigo trabajando aquí, no quisiera tener que irme
F: EN.
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